Borrón y cuenta nueva

30 Septiembre, 2008

Següent pas

Archivado en: Aventuras y desventuras — bringontomorrow @ 5:44 pm

Això està sent més llarg del que esperava. Cada pas es pren el seu temps i el temps no em deixa superar les fases.

Però les fases se succeeixen i aquí estic, un dimarts per la tarda com qualsevol altre, davant l’ordinador. El dia: he anat a treballar de 10 a 2 perquè ahir vaig fer moltes hores i demà ja no hi torno. No per les hores, és que ho he deixat. Feia dies i dies que ho sabien ells i més que ho sabia jo, però ara, plas, cau fent enrenou, i m’espanta. “-Buh. -Aaaah!” …i bot al cor.

Ara torna a pensar en tot allò que has de fer en aquestes menys de dues setmanes que tens per devant (!!), en tota aquella gent de qui et vols acomiadar, en tota aquella gent que fa tant de temps que no veus que tampoc hi trobes el sentit en quedar ara si, total, ja marxes, però que vas pensar en algún moment que la trobada estava a prop. Penses en tots els maleïts recados que has de fer. En començar a apartar la roba que et vols endur i intentarla deixar tota neta i preparada per anar de viatge. En començar a pensar en què més que només la roba t’has d’endur. En fer el que allà de bon principi no faràs (revisions, anàlisis). En comprar el que allà saps que serà més car, perquè ho hauràs de comprar tard o d’hora, perquè no et pots endur en una maleta de 20 kg tot el que necessitaràs allà, perquè no és un viatge, perquè no torno d’aquí una setmana, ni dos i, sobre tot, perquè no sé ni quan tornaré. I un altre cop: “-Buh. -Aaaaah!” …i bot al cor.

Això a més de trobar-me en aquests moments sense lloc on passar la nit després de la primera setmana, en la que tindré classes durant 8 hores al dia, ideal per tenir temps per buscar altres coses… “Buh. -Aaaaaah!” …i bot al cor.

I tants bots tants bots al principi eren una murga. Sobre tot a la feina. O quan pensava en intentar fer alguna cosa de profit que requerís de la meva concentració sense fer el favor de ser prou interessant perquè la concentració se’n vagi sola. Però ara… encara ni ho sé, però tants com bots al cor son els focus d’esperança. T’enfoquen de tant en tant i veus la llum de cara i penses “ostres, tú, mira quantes coses emocionants t’esperen aquí al davant”. I omples els pulmons i respires tranquil mentre se’t desarrufen les celles (se te desfrunce el ceño), tensades pels bots al cor, i fins i tot a vegades somrius.

Ara ja és hora de començar. He de tancar tots els fronts oberts a Barcelona i començar a plantejar-me obrir-ne d’altres a Berlín.

Per cert, que el plan ha tornat a canviar una mica: després de parlar amb moltíssimes persones sobre Berlín, la opinió és que no té res a veure amb cap altra capital europea i que hi puc trobar la tranquilitat que hi busco. Així que, ja que qui no té res pot marxar quan vulgui, li donaré una oportunitat a Berlín. I si m’encisa em quedo i si no, doncs a la següent ciutat que vulgui. Alemanya té molt bons trens.

Tot un any de feina estalviat quasi al 100% s’ha de poder aprofitar per aquest tipus de coses.

Aventura, espera’m que vaig!

Següent: Per fi

27 Agosto, 2008

Finalmente me iré.

Archivado en: Aventuras y desventuras, Reflexiones sobre mi vida — bringontomorrow @ 1:59 pm

Aún no, pero ya es seguro. Bueno, falta la segunda confirmación, que básicamente será cuando pague el cursillo al que me voy a apuntar.

Cuántas cosas, cuántos días sin escribir, días de desorden y caos, de inseguridades y miedos, días oscuros, al fin y al cabo, pero días contados. Antes fue todo luz, luz fueron las vacaciones. Así que empezaré por las vacaciones.

El viernes antes de empezar las vacaciones, mi último día de trabajo y de clases de alemán, aún no sabía qué haría en las vacaciones. Estaba cansada, agobiada, estresada, irritada por la ciudad y luchando contra la monotonía a base de buscarme un futuro lejano esperanzador. Irme a Alemania era la idea que tenía en la cabeza, por eso me apunté al curso de alemán. Mis padres, conscientes de mi cansancio físico y emocional por este último año loco que acaba de pasar, me ayudaron a buscar algo que hacer en vacaciones, y el viernes por la noche encontramos/aron un viaje perfecto para la ocasión: Tenerife, dos personas, a media pensión, bien de precio, casi todo incluido. Luego cuando llegamos, además, vimos que se podía alquilar un coche por 20€ al día y a dar vueltas que nos fuimos.

Sobran los detalles de la libertad, la felicidad, la serenidad de los paisajes y del clima, la abundancia de la vegetación y el tiempo, tanto tiempo, sin obligaciones. Podía parar cada vez que quería a hacer una foto, volver camino atrás porque has visto un detalle curioso y no te has fijado bien en qué era, podía… tocar el cielo, el mar, el sol, la arena negra tan caliente por el sol incluso cuando sólo hay resol. Y tantísimas otras cosas que bien merecerían ser contadas en otro post.

Y cuando volvimos, otra vez la ciudad, otra vez el trabajo (una transcripción demasiado larga de una artista con un revoltillo importante de ideas en la cabeza), otra vez a intentar aprovechar el tiempo y que se te pierda entre las manos, así que otra vez a buscar salida. Esta vez fue pasar el fin de semana, los dos siguientes, en una torre con piscina en una urbanización alejada del ruido y de la vida como yo la conozco, en la ciudad.

Y a la vuelta, de nuevo al trabajo, a seguir sin encontrar (ni buscar demasiado por deficiencias lingüísticas y anímicas) ningún tipo de trabajo en Alemania. Tampoco conseguí rellenar más de dos de los eternos cuestionarios de las empresas grandes que buscan reducir al máximo el tiempo dedicado a reclutar a nuevos trabajadores y te lo preguntan todo con casillas a veces imposibles de rellenar, para que, después de haber dicho todo lo que tienes en el currículum y unas cuantas cosas más, te dejen adjuntar el currículum, la carta de motivación, los certificados importantes escaneados (!!!!) y las referencias de tus antiguos trabajos (!!!!). Con lo que además de perdida en las preguntas me veía perdida en la lucha por el puesto perfecto (o el que no lo sea, que no se me caen los anillos y menos si no los llevo puestos, así que a lo que toque).

Así que, tras todo eso, decidí que aquel curso del que me habían hablado mis padres antes de las vacaciones, justo cuando más cansada estaba, haciendo alemán por la tarde y agobiadísima, que en aquel momento había parecido una grandiosa mala idea, después de las vacaciones empezó a adquirir notoriedad en mis pensamientos.

El curso se llama “Entrenamiento de comunicación para la vida laboral”:

Curso intensivo de una semana con 40 clases de 45 minutos.
Profesionales interesados procedentes de los ramos de la economía, los servicios, la administración y dirección, que:

  • necesiten hablar y escribir alemán diariamente en el trabajo
  • o que quieran trabajar en Alemania

Aprenderá

  • a expresarse en alemán de manera correcta y adecuada en situaciones cotidianas del trabajo
  • a presentar su compañía y también sus productos y servicios
  • a emplear técnicas de moderación en reuniones y negociaciones
  • a escribir solicitudes de empleo y a mantener entrevistas de trabajo con éxito
  • Aprenderá formas de trabajo, procesos empresariales, diferencias del ámbito cultural, así como modos de comportamiento en Alemania.

Las clases se imparten exclusivamente en alemán. Se concederá prioridad sobre todo al dominio del idioma en situaciones de comunicación de la práctica empresarial.

Requisito: nivel B1 (terminado)

Lugar del curso:

Berlín

Así que me voy, me voy el 12 de octubre y tengo ya el billete comprado. Aún me quedan cosas que hacer aquí, antes de irme, un montón, pero me iré seguro. Tengo ya la confirmación del curso.

Y, bueno, os iba a poner aquí la lista de cosas, sobre todo cuestiones burocráticas, a resolver, pero esa lista ya me la escribiré en otro lado, que usar el post como lista de compra…

Y bueno, después del curso, obviamente, no vuelvo. No he cambiado mi estancia-paso a la madurez de ya veremos cuánto me quedo por una semanita con cuarenta clases de 45 minutos, no. Luego a buscar una ciudad que me llame y un trabajo en el que me acepten y me paguen digno, y luego a buscarme o crearme una vida allá.

Ooooh, yeah…!

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27 Julio, 2008

De vacances

Archivado en: Aventuras y desventuras — bringontomorrow @ 11:25 am

De vegades, com diu la mamen, el millor camí és el que no saps on porta.

Porto un mes sencer cansada, estressada, agobiada de Barcelona, dels sorolls, de les presses, de l’olor i la calor, de tot. I jo volia sortir una mica, ni que fos uns dies, ni que fos a qualsevol bungalow a qualsevol poblet de per aquí al costat.

I en lloc d’això, me’n vaig a Tenerife 7 nits, amb el xicot, a un hotel amb piscina, prop del mar, amb autobús cap a la ciutat i transport aeroport – hotel, a mitja pensió i a molt bon preu.

Oh, yeah. Ara ja sé on porta, però abans de divendres no sabia res. Fins aleshores, que us divertiu.

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23 Julio, 2008

Mi situación actual. De dónde viene, a dónde voy, por qué.

Archivado en: Reflexiones sobre mi vida — bringontomorrow @ 3:32 pm

El plan por supuesto no es una cosa permanente, es un ser vivo que evoluciona al ritmo de los hechos que insisten en ir empujándole hacia derroteros insospechados, hacia otras salidas quizás tanto o más interesantes.

De esos obstáculos, pero sobre todo de esas ideas que se te van ocurriendo una vez haces un plan, algunos no suponen más que levantar un poco más la pierna para dar el próximo paso y otras no merecen una segona pensada (¿un segundo pensamiento?) porque no tienen importancia, porque no son viables o por cualquier otra razón.

Hay otras ideas que sí merecen un segundo pensamiento aunque pueden acabar siendo meras ensoñaciones, visiones sutiles de un nirvana de situaciones perfectamente conectadas para dirigirte al mejor sitio, en el mejor momento; la alineación óptima de los astros o muchas consecuencias y causas que se reúnen en un cuadro formando un paisaje maravilloso.

Para mí, esa fue la idea: él se va a Mallorca a estudiar, yo me voy a Alemania un año y luego me voy con él a Mallorca, a vivir con unos amigos, a trabajar en hoteles, tener una época de vida fuera del estrés nada sutil de la ciudad. A que me dé quizás el sol en el camino hacia el trabajo, en lugar de deslumbrarme brevemente entre edificio y edificio.

Pero esa idea se vio truncada por muchos lados, y por las fechas en las que se empezó a ver la imposibilidad del plan perfecto, tenía yo ya claro que irse a Alemania es lo mejor que podía hacer, tenía el convencimiento y todos, todos los argumentos. Tanto me había tenido que convencer a mí misma, tantos argumentos había tomado que ya no había vuelta atrás. Y no la hay. Pero igual que cambió el plan entonces, el plan puede volver a cambiar. Digamos, adaptarse.

Decía antes que había unas ideas que merecen un segundo pensamiento – ésas son para mí las reflexivas, abstractas, teóricas. Las que quedan en el pensamiento y no llevan apresuradamente a hechos. Pues creo que hay algunas que merecen un segundo pensamiento, y un tercero, y un cuarto y, después de quién sabe cuántos más, una adaptación del plan. Ceder algo a cambio de otra cosa, añadir, quitar, modificar, cambiar el orden, mezclar. Ésas son para mí las prácticas, las que necesitan una decisión eficaz, las que se empiezan por cambiar el futuro inmediato o el planteamiento de una cuestión futura. Las tentaciones terrenales, no tanto del cuerpo como de la comodidad estable.

Pensar qué pierdes cuando te vas, a corto, a medio, a largo plazo. Pensar qué trenes de los que sólo pasan una vez en la vida vas a perder. Pensar qué trenes con calendario anual dejas para el año siguiente, quizás. Tienes que hacerlo. Es importante valorar todos los efectos secundarios, colaterales, de las decisiones que tomas, de lo que haces. Si no lo haces es un poco como si te mintieras. Bastante, de hecho.

Pero tanto me convencí que hoy me veo: en el trabajo, como desde hace casi un año. Cansada, como ayer, como hace dos días, como desde hace dos semanas, tres quizás. Con un montón de reflexiones por hacer. Saliendo casi de un curso de alemán otra vez cansino. Ansiosa, estresada, lunática. Triste, esperanzada, negativa, agobiada. Agotada.

De hecho seguramente ya no tiene que ver sólo con ir a Alemania o no. Ni con si él se va a Mallorca o no. Ni con el aburrimiento de las 4 horas de clase diarias tan mal aprovechadas y no sólo por mi parte. Ni el no saber qué hacer ni la semana que viene, ni dentro de dos semanas, ni cuando vuelva a trabajar después de las vacaciones, ni después tampoco. Ni saber si éste es el camino que quiero, ni si lo es aquél, ni si no lo hay, ni si me lo tengo que hacer a machetazos contra las zarzas de una selva, ni si he cambiado tanto mi libertad por responsabilidad que ya no sé qué quería ser cuando era pequeña. Ni si lo que yo defendía el domingo con tanto ahinco, que hay responsabilidades libres, que todo es por algo, que si lo haces aunque no quieras es que, o es un deber o prefieres hacerlo por cualquiera que sea la razón.

Supongo que es bastante obvio para todos vosotros. Lo es ahora ya para mí también: no puedo más.

Necesito un respiro. Necesito una reflexión. Necesito pasar los apuntes de este año a limpio. Necesito sacar conclusiones, replantearme la vida, replantearme a mí misma y renovar.

Llevo 23 años en Barcelona. 23 años en familia. Tres años en pareja. Dos sin renovar.

Y este año, aún en modo académico, de septiembre a julio… en septiembre acabé la universidad. Decidí darme vacaciones hasta enero y me fui de viaje a visitar a unos amigos. Cuando volví empecé a trabajar en dos sitios a la vez, el 6 de noviembre. Empecé también las clases del CAP y las prácticas del carnet de conducir. En enero me saqué el carnet y empezaron, más o menos por esa época, creo recordar, las prácticas del CAP en el instituto, y luego la memoria didáctica. Una vez entregada, un par de clases más, y en abril acabé el CAP. Ya sólo tenía los dos trabajos. Uno con ciclos de tres meses provocados por los períodos de evaluación de los alumnos y de la evaluación del profesorado, que provocaban picos de trabajo innecesariamente repetitivo y laborioso. Y en el otro, picos de trabajo y felicitaciones al trabajo hecho seguido de dejar crecer telarañas en el teclado, en mi cerebro. Ciclos imposibles de calcular porque depende de tantas otras cosas. Y el jefe siempre añadiendo, siempre cambiando la idea, anulando trabajos anteriores como si ya lo hubiera dicho… Pero ése es otro tema.

Qué bien me irán las vacaciones. Espero. Sobre todo si consigo salir de Barcelona, nique sea unos días. Sobre todo si consigo asentar un poco las ideas. Sobre todo si puedo empezar a saber hacia dónde ir. Si consigo calmarme. Si alcanzo el zehn – o me quedo en el fünf. Ja ja.

Conclusiones: ninguna. A planear entre hipótesis e intentar encontrar el camino más adecuado cada vez.

Sólo falta seguir adelante y, en lugar de dejar pasar el tiempo, ir haciendo avanzar el reloj cogiendo lo que pueda a cada bifurcación.

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14 Julio, 2008

Éste es el plan

Archivado en: Reflexiones sobre mi vida — bringontomorrow @ 11:58 am

Estoy en estos tiempos cursando un intensivo de alemán de 4 a 8 de la tarde, de lunes a viernes durante cuatro semanas (llevo dos), para soltarme un poquillo en el idioma antes de dar el gran paso. Tras la prueba de nivel, en la que me preguntaban a qué curso quería ir y yo no contesté, me pusieron en cuarto.

El gran paso es irme a vivir a Alemania, entre 6 meses y un año, a perder el miedo al idioma. A emanciparme de forma económicamente independiente. A extirpar el trauma de mi triste experiencia aprendiendo alemán, aunque haya visto ahora que igual sabía más de lo que creía (por un lado, por el otro pez total); es decir, para aprender alemán ya de una vez por todas y poder ponerme con otros idiomas más agradecidos, menos árduos y quizás más sonoros y melosos…

Para dar el paso, mi plan A es buscar trabajo en Alemania desde Barcelona. Trabajo de tipo recepcionista, profesora de español, inglés o catalán, secretaria multilingüe o cosas de este estilo, que me den tanto experiencia profesional como posibilidad de usar otras lenguas y no acabar tarada perdida en un mundo germano aún un poco lejos de mi alcance, lingüísticamente hablando. Una vez contratada o apalabrada, ir a vivir a la zona que toque para poder ir bien al trabajo.

El plan A mola mazo, pero tras poco de dar vueltas por internet y sin aún tener hecho mi currículum en alemán parece poco factible. Así que tramé también un plan B.

El plan B consiste en escoger una zona, vetar con poca convicción aquellos lugares en los que no te acabas de ver, informarse un poco sobre geografía y meteorología, sobre la situación social y las posibilidades de conseguir trabajo y plantarse allá, abierto de mente y brazos, de piernas no, y con un buen tocho de currículums impresos en alemán e inglés, alguno en español, quizás alguno en catalán, y algunos ejemplos tipo de cartas de motivación o como se llamen para diferentes posiciones y generales. Con esta opción veo que tendré que conseguir un portátil.

Cronológicamente, si no he conseguido trabajo para septiembre me iré para allá con mis ahorros y una maleta, a ver qué se puede hacer.

Y bueno, éste es el plan.

Si alguien tiene alguno mejor, sugerencias u otros comentarios, si los dejais aquí y no os hago caso podréis decir: “ya te lo advertí”.

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…actualizar el blog…

Archivado en: Reflexiones sobre mi vida — bringontomorrow @ 11:36 am

El 18 de octubre de hace ya unos tres años publiqué un texto que empezaba así:

Una de las muchas cosas que se me olvidan de hacer últimamente es actualizar el blog. Otras son ir a clase, enviar e-mails, llamar a gente, hacer los deberes, comer, preparar la clase que empiezo mañana… de todo un poco.

Mi vida reflexiva es un ciclo completo que se repite veces, veces y más veces. Creatividad, luego indiferencia. Curiosidad por unas cosas primero, ganas de hacer otras luego. Períodos de productividad importante y otros de quedar sin ánimo ni entusiasmo ni ganas ni curiosidad siquiera. Y estoy ahí, esperando que me vuelva la ilusión (que está al caer) y viendo en qué periodo estoy otra vez gracias al blog. El blog es un indicio del entusiasmo por venir, mientras que el hecho de olvidarme de llamar o escribir a los amigos por un lado, y tiempo atrás de los deberes y preparar clases, ahora de los deberes y responsabilidades laborales, es un claro indicador de la emoción contraria, del ciclo indiferente y cansado. Y es completamente cíclico y tiende a cogerse a viajes, libertad y el haber finalizado un período tan productivo como el que acabo de pasar. Todo apunta a que llegará de nuevo esa emoción.

Y la verdad es que me gusta: salir de algún pozo, subir hasta media montaña corriendo, llegar allá jadeando y alegrarme de dónde he llegado, disfrutar el paisaje. Luego, poco a poco va pasando la emoción y empiezo a descender lentamente. Vuelvo a bajar al pozo, a veces más abajo, otras menos, y luego vuelvo a subir corriendo. Quiero pensar que, dada la experiencia y el entrenamiento, ni que sea esporádico, voy subiendo cada vez más arriba. Cuando me canso y dejo de correr siempre creo que estoy en la cima, pero luego voy viendo más y más lejos, allá entre las nubes, dónde acaban las montañas. Siempre había querido subir hasta la cima, pero ahora estoy en el paso entre la indiferencia del bajar y la emoción de una escalada pronta: Alemania. Otro viaje. Una vez más, allá voy.

Aunque obviamente no todo son flors i violes, qué se le va a hacer. Las huidas, o las salidas, o sea cual fuere la intención que lleva a marcharse y buscar(se) en otro sitio, tienen (casi) siempre sus pros y sus contras. A veces lo que dejas son cosas tan sólidas y constantes que nada puede pasar por unos meses de ausencia. Otras, aunque sean sólidas, requieren más presencia, más contacto, más cosas. Y esta es mi vez primera en dejar algo así no atrás, sino por una carretera paralela y lejana que se va cruzando cada x tiempo aunque mientras no se crucen cada una sigue con sus curvas, sus baches, las barandillas de seguridad, etc. Estoy hoy muy alegórica.

La verdad es que sigo pensando en los pros y los contras y sigo viendo claro que me voy y que me irá bien para muchas cosas, y aunque una parte de mí siga pensando que va a ser doloroso, la otra empieza ya a sentir el cosquilleo emocionante en la barriga y las ganas.

Y me gusta tanto como me impacta que el final de aquél post fuera éste que sigue, también perfecto para cerrar la reflexión de hoy.

Necesito tiempo para adaptarme al tiempo, necesito aire para cambiar de aires, necesito paciencia para ir con buen pie y mejor letra. Y de momento lo tengo todo, pinta bien. Cuesta, pero llevo buena fe, buena brújula y voluntad. Y ya ni siquiera me aterroriza (que parece que no pero es todo un qué).

Nota de la autora: me he dedicado a repetirlo tanto como he podido para convencerme de que lo quiero y de que debo hacerlo, de que no hay mejor opción; para que estéis vosotros también convencidos y para que vuestro convencimiento me ayude empujándome más; para que mi orgullo no me deje echarme atrás en esta decisión. Pocos no sabréis de qué hablo: me voy a Alemania y éste es el plan.

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9 Julio, 2008

Barcelona a 25 de junio de 2005

Archivado en: Relatos — bringontomorrow @ 1:55 pm

Las 4 de la tarde.

Se oye una ambulancia a lo lejos, rompiendo el silencio de la ciudad. Un silencio aquí insólito, debido no tanto a la hora, o al día incluso, cuanto a que es puente y está vacía. Estaría incluso preciosa si no fuera por toda la mierda que acumuló durante la verbena.

Y aun así, me gusta, mi ciudad. Estoy en la avenida Brasil y apenas hay gente paseando, nadie sentado en los bancos, pocos coches, pocas motos, algún que otro autobús.

Cuanto más tarde, más gente. En estos momentos entiendo el porqué del espíritu mediterráneo, de la siesta, las tiendas que abren a las 5.

Una suave brisa, cálida pero no tórrida, intenta remover las florecillas anaranjadas del suelo, pero están demasiado repegadas por la humedad del ambiente.

Se oye a un vecino hablar por teléfono desde el balcón de su casa y la canción del silbido resuena en mi cabeza. Veo los colores, verde y rojo, rojo del óxido súmamente estético de los adornos del paseo y recuerdo con contrariedad que mi vida, últimamente, pasa en castellano. Va disminuyendo el catalán y desaparece el inglés. Día a día los sigo tocando, esos y el alemán, que será prioridad en nada, y el francés, que preveo quearé en mi memoria hasta quién sabe cuándo, a no ser que escoja, por enésima vez, ocupar mis mañanas los sábados. Eso implica por supuesto una responsabilidad para con los viernes noche y los fines de semana enteros.

La montaña. Vería el Tibidabo de no ser por un enorme anuncio del Grupo Vitalicio y el más grande aun edificio de La Caixa.

Las cinco.

El tiempo me vuela escribiendo. La mayoría de vosotros no sabéis que yo rehuyo la escritura. Llevo toda mi vida negándola, con los diarios muertos, con historias inacabadas, con ideas perdidas entre los aires y sin ideas. Y sin embargo, héme aquí con una bitácora que actualizo más que a diario. Pero no estoy preparada para aceptar mi nueva posición pro-escritura, abandonar la anti-escritura. Llevo muchos años con esa máscara y mil trozos de barro quedan apegados en la cara, en las grietas, los poros, las fisuras… y quitársela conlleva toda una filosofía, el reconocimiento del paso del estado freudiano de “querer matar al padre” a un complejo de Electra no menos freudiano.

Abrir los ojos. Despertar. Un nuevo día, un nuevo mundo. Un mundo que se abre lleno de cultura, de interés, de mil cosas maravillosas, pero también de responsabilidad, de actuar de acuerdo a todas mis ideas y opiniones, de hacer lo que yo considero correcto y luchar por la causa (se podría ver como dar la vida por algo, Don Alberto, sólo que menos extremo y menos romántico). El despertar de un sueño pasivo y caer en otro, activo, fundado, estable a base de la estabilidad propia e individual, el momento para cambiar las cosas, no sólo de uno mismo sino de alrededor. El paso a la acción tras mucha reflexión, que continúa mano a mano con la acción. ¿Ha llegado el momento?

Hoy es Barcelona, mañana Viena y pasado quién sabe. Pero ahora ya soy yo.

Hay algo que no cuadra

Archivado en: Reflexiones sobre otras cosas — bringontomorrow @ 1:49 pm

25 junio

Pongamos por ejemplo a un tal Juan. Imaginémosnos este chaval cuando tenía quizás 15 años: el típico guaperas, chulín, un poco cholo, no le gusta la escuela pero va haciendo, o lo intenta, la mayoría de asignaturas se las saca en recuperaciones y por los pelos y no le interesan una mierda. Nadie le considera un lumbreras pero es majo, aunque los humos subidos los tiene un montón. Sus hobbies: ir al gimnasio, las discotecas, algún que otro pinillo con el tuning y poca cosa más. Acabó el bachillerato ya mayorcito, pero nunca dejó de ir al gimnasio. Él se cuida, va siempre guapo, parece que sea lo único que le importa. Y este chaval encuentra un trabajo cuando sale del cole, uno de esos que la mayoría de jóvenes adoptan por una temporada, pongamos, dependiente. Va trajeado al curro y da sensación de saber lo que hace, de haber evolucionado un montón, de haber hecho grandes cosas en la vida. Tiene coche y lo saca siempre que puede a dar una vuelta. Pero hablas con él y sigue siendo aquél niño de 15 años, típico guaperas, chulín, un poco cholo (aunque no se le note por el traje) y sin intereses. Sigue yendo cada fin de semana a la discoteca, dos veces, viernes a una, sábado a otra, y la única evolución que ha tenido su vida ha sido cambiar de unas discotecas a otras. Sigue teniendo los mismos amigos, el típico grupo de chulines, y lo mejor de todo, vive feliz.

¿Para qué matarnos con una carrera entera en algo que quizás tampoco te interesa del todo? o en todo caso, en algo que seguro que no te va a proporcionar más dinero que hacer de dependiente. Más interesante, bueno, para mi sí, pero ahí cada uno a lo suyo. ¿Por qué no empezar a trabajar en cualquier sitio y dejar los estudios? Empezar, por ejemplo, en el Corte Inglés y quedarme allá acomodada quien sabe si de por vida ya. Estabilidad. Nuestro Juan imaginario tiene todo lo que la tele pinta para encontrar la felicidad: es guapo, tiene amigos, sale de ligoteo, tiene coche, trabajo estable, respeto, pose, dinero… y no me tienta.

Yo me creía conformista pero… ¿soy yo o hay algo ahí que difumina la felicidad utópica de la escena? ¿Que es lo que falla, si falla algo? Y si no falla, ¿por qué no quiero eso, con lo fácil que parece?

My way, your choice

Archivado en: Poemas, citas o fragmentos literarios — bringontomorrow @ 1:39 pm

21 junio de 2005

There are

So many things I want to tell you,

So many things I want you to know,

So many shed tears that pricked my heart,

And so many reasons not to tell you.

It’s not about untrustworthyness,

For I do trust you and hope you can trust me,

Even with the hidden thoughts,

If ever I dare to share them with you.

It’s not about secrecy,

For I can talk about it with many people

I don’t consider as close as you,

If ever I get the chance.

It’s not about you,

For you have proved to be good at being a friend,

And keeping things from others,

If ever that was the case.

What’s it all about then?

Above all: I don’t want to curse you.

Those things I want to tell you hurt me long ago,

Those things I want you to know blame someone else,

Those tears I shed made me loathe her.

Loathsomeness is a curse,

And I don’t want to curse you.

When she’s gone, I’ll be with you.

If you ask, I will reply.

Give me time and I’ll prove my truth.

Stay around, I’ll still be there.

My way, your choice.

Mathew Ringfellow

7 Julio, 2008

Lunes de la muerte

Archivado en: Aventuras y desventuras — bringontomorrow @ 12:49 pm

No hace ni dos días que ando libre y sin preocupaciones parentales y ya soy una persona cansada. Será la responsabilidad, pensarán algunos, y no tendrán razón. Bueno, sólo en parte. En la parte de responsabilidad laboral y de ir a las clases de alemán, que son las dos responsabilidades más tochas que me quedan este par de semanitas – ésas las cumplo siempre. Pero no era eso a lo que me refería. Cuanta actividad, cuanta fiesta, cuanta reunión social, cuanta alegría… y cuantísimo cansancio.

Estoy espesa, pienso con lentitud y me expreso con torpeza, así que a ver si encuentro un minuto para descansar, con un poco de suerte después de comer, porque esta noche nos despedimos de mi hermano, que se va a Tailandia unas semanitas, mañana le cortaré el pelo y el miércoles tenía intención de quedar un ratillo con alguien, pero creo que deberá ser más adelante, dado que estas noches van a ser largamente despiertas y raramente descansables.

Me deseo y sé que tendré una feliz semana, pero ¿cuánto aguantaré? ¿Podré seguir mi propio ritmo? ¿Faltaré a mis responsabilidades por fiesta y el cansacio consiguiente? ¿Faltaré a las fiestas por mis responsabilidades y el cansancio?

A ver qué me depara (o que me deparo yo para) el futuro.

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