Borrón y cuenta nueva

1 Julio, 2008

Primer día de alemán

Archivado en: Aventuras y desventuras, Reflexiones sobre mi vida — bringontomorrow @ 9:11 am

Larga tarde pasé ayer en mi primera clase de 4 horas de alemán.

Estoy en un quinto piso con entresuelo en un edificio muy, pero que muy poblado, con un sólo ascensor en el que caben 6 personas, con lo que, obviamente, se forman unas colas de locura (aún estando prohibido usar el ascensor para ir a menos altura que la 3a planta y no se pueden usar para bajar). Cada piso tiene tres rellanitos de escaleras que van subiendo en cuadradito, tres lados escaleras, uno de llano salvavidas y recupera-alientos, esperemos que no alitósicos. Tenemos dos pausas, con lo que, además de subir la primera vez, acabas subiendo 3 veces hasta un 6o piso sin ascensor. Un día de estos os pondré el recuento de escaleras.

La clase en sí, bueno, sus cosillas tiene, tanto buenas como malas. Lo primero, el nivel: estoy en 4o (¡¡¡de 5!!!). Asombrada de que entiendo todo lo que dicen, de que puedo hacer frases comprensibles y de que me vienen palabras a la boca sin que pasen previamente por la cabeza, fascinada de mí misma y de cómo me he escondido el conocimiento en zonas remotas e inaccesibles en momentos incluso de necesidad (recuerdo ese largo intento de conversación con los padres de Till, que no hablan inglés… sólo recordarlo sudo de vergüenza y tensión).

Aunque también me maravilla la capacidad de mi cerebro para haber olvidado lo que más veces hicimos a lo largo de los cursos, de todos ellos, de todos lados, que eran las tablas, declinaciones, gramática en general, de la que no casco un carajo. Olvidada. Perdida. Si alguna vez le encontré lógica, que no estoy segura, la lógica se deshizo como el algodón de azúcar en la boca (o en las manos, o en la cara, o donde sea que se pegue cada vez que te acercas a pegarle un muerdo).

En la clase, a parte del nivel, hay uno de esos personajes que odias tanto como profesor como como alumno, como como ser humano en vías de socializar y/o aprender algo en comunidad. El típico que es lento cuando habla, le cuesta hacer las preguntas, se pasa 5 minutos para cada pregunta. Hasta ahí, bueno, oye, nadie es perfecto. Pero es que se pasa la clase entera haciendo preguntas, vengan a cuento o no, comentarios a su parecer jocosos, apostillaciones… Toda la clase. Entera. De principio a fin …¡y son 4 horas, por dios!

Los demás también son bastante sosillos en general. Bueno, yo también, que no hablo con nadie a no ser que nos lo diga la profesora (casi). Además nadie tiene lo que hace falta para bajar a tomar un poco el fresco o el humo y se quedan al ladito de la clase no se vayan a perder. Yo así no puedo. Bueno, vale, tampoco quiero mucho, pero… si me lo ponen fácil tampoco muerdo.

Lo que realmente me anima es que ayer, cuando llegué a casa después de todas las horas (que entre pausa y pausa no sólo no se hicieron eternas sino que pasaron más o menos sin dolor temporal), no sólo hice los deberes, sino que repasé lo que había hecho en la clase, hice listas de vocabulario y busqué (oh sí) las tablas de gramática de tanto tiempo atrás. Pequeñas migajas para intentar llenar las grandes lagunas que quedan en mi aprendizaje del alemán. Oh, qué bonito. Pero bueno, ya sé que la ilusión me acostumbra a durar una media de 2 semanas, así que ¡ánimo!, tengo que hacerlo todo estas dos semanas para luego no liarla demasiado.

Esta tarde más.

Yuhu.

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